Muchos han oído hablar de Vietnam
por la cruenta guerra que tuvo lugar con los EEUU y que por cierto no
consiguieron ganar los Yankees. Otros más por la película “Indochina” que nos acercó a los bellos
paisajes de la Bahía de Ha Long y otros más economicistas porque ha sido durante
mucho tiempo uno de los llamados dragones asiáticos o economías de gran
crecimiento económico.
Lo cierto es que se trata de un
país que han intentado invadir durante siglos los chinos, franceses, ingleses,
japoneses y americanos; siempre con poco éxito.
Se trata de un pueblo imaginativo
que no sólo ha sabido combatir las invasiones sino flexibilizarse para crecer
económicamente. Estas invasiones han
supuesto una destrucción del patrimonio artístico cultural del país del
que quedan muy pocos ejemplos desafortunadamente pero que merece la pena ver ya
que se compensa con la riqueza étnica que tiene.
Vietnam se puede ir descubriendo
de norte a sur o vice-versa y yo recomiendo empezar por Ho-chi-min o Shaigon como se llamaba antiguamente
para ir saboreando poco a poco el espíritu de este país.
Lo primero que sorprende al
llegar a una ciudad como Shaigon es la cantidad de motos que pueden circular
por un mismo carril. La moto es el medio de transporte más común en Vietnam y
de hecho la mayores ventas de este vehículo de 3 ruedas del mundo están
centradas en el triángulo entre la India, Vietnam y China. Allí todo se
transporta en moto, desde el puesto que vende peces o flores, hasta la familia
numerosa.
Shaigon es la ciudad comercial del
país y un claro ejemplo de cómo se desarrolló la guerra entre el norte y el sur
en el país. Lugares como el museo de Ho-chi-minh, dictador del país (pero
también liberador de las potencias extranjeras), que gobernó el país con mano
dura estableciendo el comunismo o el Museo de la Guerra son lugares
interesantes que ver para empaparse de lo que fue el pasado.
Aunque a mí no me suelen atraer
este tipo de lugares considero que es una manera de entender lo que ocurrió en
este país, las pruebas inhumanas que se hicieron con el ácido naranja y las
consecuencias que ello tuvo para su cultura y la población.
Shaigon es una ciudad para hacer
compras en sus múltiples mercados (hay cosas que no encontrarás en el resto del
país-si quieres muebles fashion la tienda “Gaya” es una buena opción), para
cenar en buenos restaurantes como el Lemongrass o el Druzba, o también para
acercarte al delta del río Mekong y visitar algún mercado flotante, típico de
la zona.
Desde primeras horas de la mañana podrás ver cientos de barcas que se
unen en una zona específica para intercambiar productos generalmente agrícolas.
Aunque no se entienda lo que
dicen se ve claramente el espíritu negociador que tienen y lo guerreros que son.
Para lo no claustrofóbico nada mejor que visitar los tuneles de Cu-chi cerca de
la ciudad, unos túneles en los que se escondían los vietnamitas en cuclillas
para evitar al enemigo americano.
La guerra con EEUU destruyó el
país y si lo que uno busca son monumentos y restos de culturas anteriores hay
que ir a Hoi An , el único pueblo que se salvó de los bombardeos.
Si te quieres hacer ropa éste es
el lugar ya que hay miles de costureros y de tiendas en las que te podrán hacer
un traje a medida siguiendo variados modelos (Thang-loi es de lo mejor que hay
en la ciudad). Hoi an tiene un encanto especial por la noche cuando los
farolillos se iluminan por las calles y te transportan a otra época como si
entrases en una película de época como en la Rosa del Cairo de Woody Allen.
La dinastía Shampa que vivió en
lo que era el reino de Siam en el siglo XIII , un reino que abarcaba toda la
península indochina, dejó parte de sus monumentos en Mi-Son muy cerca de Hoi An
y en las playas de Nha-trang, un lugar interesante para hacer una paradita playera
entre Hoi-an y Hue, la ciudad imperial. Esta civilización muy presente en
Birmania, ha dejado restos muy interesantes en el museo arqueológico de Danang.
Hue es una ciudad muy colonial,
en la que hay que probar los ricksaws e ir a cenar a otros muchos sitios además
del restaurante francés “La Carambole” que según nuestro amigo Joaquín es de lo
mejorcito (aunque no está mal me da la sensación de que no probó muchos mas
lugares). En esta zona la cocina china está muy presente y aparte de los nems
se pueden probar los deliciosos wan ton.
De hecho, no hay nada más bonito
que ver desfilar a las vietnamitas con esos trajes alargados que estilizan
tanto la figura y que volvieron loco a más de uno. Esa elegancia se puede ver
en las calles de Hanoi, la capital.
Un lugar lleno de sorpresas como el
mausoleo de Ho-chi-minh (lo más impactante son las colas que todavía hoy en día
se forman para visitar su momia, de la que por cierto poco se ve), el templo de
la Literatura, la prisión francesa o el teatro de marionetas acuáticas.
Este
teatro es famoso en el mundo (muchos años van a Titirilandia en Segovia) porque
toda la obra se desarrolla en un lago artificial que montan dentro del teatro.
Las marionetas van por encima del agua y son movidas por unos señores
escondidos debajo del escenario ¡¡¡con botas de agua por supuesto!!!
Hanoi es el lugar para dar el
salto a la tan fotografiada Bahía de Halong, y no es para menos. Se trata de
una bahía llena de islotes maravillosos en dónde dejarás llevar tu imaginación
hasta el infinito paseando en un barco o sampan. Hay gente que pasa la noche
allí para disfrutar de un atardecer mágico desde el agua y merece la pena
hacerlo.
El paisaje lleno de arrozales es
impresionante para hacer senderismo y no hay nada más fascinante que poder ir a
ver el mercado de los sábados a Bac Ha, un mercado al que van los oriundos a
comprar y a vender sus verduras, telas, cochinillos y otros animales. El
desfile de colores y de vestimentas cada cual más coloridas inspiraría a cualquiera, incluido el modisto Yves Saint-Laurent.


1 comentarios:
Qué fotos maravillosas! y qué agradables relatos. Muy buen criterio para escribir lo justo y necesario.
Un blog encantador, llegamos hasta aquí pues en nuestro sitio recibimos una visita desde "Viajes para mujeres" y quisimos retribuirla, como así también el comentario. Agradecemos muchísimo su tiempo.
Hasta todo momento. Un saludo afectuoso!
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